Afganistán: España, liderazgo ante el desafío internacional

Afganistán: España, liderazgo ante el desafío internacional

Foto: El Presidente Sánchez visita el HUB del Aeropuerto de Torrejón de Ardoz (Madrid) junto a Ursula von der Leyen, Charles Michel (ambos en imagen) y Josep Borrell, altos representantes de la Unión Europea

Hace unos días mi hijo Xavier me dijo “explícame esto de Afganistán, mama. Cómo puede ser que los derechos conquistados después de 20 años desde la intervención de la comunidad internacional, especialmente para las mujeres y las niñas, se hayan esfumado en un solo día. Me cuesta entender que una potencia como EEUU, la CI y el propio pueblo afgano no hayan sabido resolver esta situación”. Su incredulidad era del mismo calibre que su impotencia y frustración ante esta cruda realidad.

Y es que nos cuesta entenderlo. De hecho, nos cuesta asumir que, después de años de prosperidad, gracias al esfuerzo humano y económico de miles de personas y países y, después de la pérdida de vidas humanas, civiles y militares se acabe todo ahí y la ciudadanía afgana vuelva a estar sometida a unos salvajes totalitarios. 

Creo que sería injusto decir que ha sido estéril. El presidente Pedro Sánchez ha reivindicado los avances producidos en estos años en la provincia de Badghis gracias a España. Nuestra implicación en la construcción de infraestructuras como carreteras, hospitales o centros educativos así como la implicación de personas individuales anónimas, de las ONG y cooperantes han tenido el objetivo de crear, entre todos los actores, una red de confianza y, por tanto, una comunidad inclusiva. 

Y, si bien es cierto que la realidad de la sociedad afgana no era un camino de rosas, la prosperidad se podía vislumbrar entre las mujeres, universitarias o emprendedoras, quienes habían iniciado su proyecto vital y que ahora ven esfumarse. No somos ingenuas y a estas alturas nadie cree en “las buenas palabras” de los talibanes. Y las recientes manifestaciones de la Comisaria Europea von der Leyen lo corroboran.

Lo que está claro es que urge sacar a la población afgana en peligro y en eso está el Gobierno de España. El riesgo de las mujeres y niñas es evidente. También el de algunas familias. El pánico al totalitarismo talibán se entiende perfectamente viendo las imágenes que llegan del aeropuerto de Kabul, donde incluso hemos visto a madres entregar a sus bebés a militares internacionales. Cualquiera puede imaginar cuánta es la desesperación si piensa en sus hijos.

España ha tenido una respuesta humana ejemplar, urgente y eficaz, basada en la solidaridad, en la cooperación y en la colaboración internacional. “Un ejemplo del alma de Europa”, dijo la Comisaria Europea, imagen que se ha corroborado internacionalmente. Voy a obviar a la oposición española que se descalifica a sí misma por estéril y nociva, oposición que ni está ni se le espera, sino todo lo contrario. 

España es un actor clave y estratégico para Europa, para EEUU y ahora también globalmente. Lo ha demostrado en la lucha contra el COVID proponiendo un “Plan Marshall”, situándose como referente de la ayuda internacional en vacunación en Iberoamérica y lo ha sido ahora ante la Comunidad Internacional en la ayuda al pueblo afgano.

Fotos: En la primera imagen, vemos la nota de reconocimiento del Gobierno de Estados Unidos a Pedro Sánchez por el papel en Afganistán. En la segunda, el Presidente de la República Argentina agradece el papel de España en la vacunación en Latinoamérica.

Las preguntas que me surgen: ¿Nos vamos a quedar ahí? ¿Vamos a permitir más generaciones perdidas? El pueblo afgano se encuentra en un callejón sin salida. Como otros pueblos, por cierto. Tendremos que reflexionar colectivamente. Sobre todo, la Comunidad Internacional y EEUU. No opinaré si la estrategia geopolítica de estos 20 años es o ha sido la correcta. Para ello están los analistas. Pero me veo en la necesidad de expresar la necesidad de ir más allá. 

La UE ha de ser implacable en la defensa de los Derechos Humanos. No hay otra. La solución a los conflictos internacionales, a las pandemias u otros acontecimientos globales, incluso los locales pasan por una Comunidad Internacional valiente y fuerte. 

Por ello, me resisto a pensar que la CI mirará hacia otro lado cuando se vayan los focos mediáticos esperando a que se resuelva solo. De ahí el llamamiento del grupo parlamentario socialista en el Congreso de los Diputados, tanto a la ONU como a la comunidad internacional, a los que interpelamos ante la imperiosa necesidad de “preservar la vida de las mujeres y niñas afganas” en la que todos los procesos de diálogo vengan condicionados por “la garantía de sus derechos; “así como su reconocimiento como ciudadanas en igualdad”. Ahí debemos implicarnos todos y todas, individual y colectivamente. Seríamos ingenuos si no viéramos las graves consecuencias geopolíticas que puede suponer no sólo para la región, sino a escala mundial.  Es significativo el silencio demoledor de Rusia y China.

El origen de la humanidad fue la unión grupal. Y la vida nos está diciendo que solo desde la unidad, la cooperación y la colaboración estrecha entre los países de una comunidad Internacional fuerte, seremos capaces de resolver los retos que la globalidad nos está poniendo frente a los ojos. No será fácil. No soy ingenua. Pero España ya se ha posicionado. 

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